Archive for Junio, 2008


Lluvia

Mayo. Lluvias. Siempre concordé con esta Shirley Manson cuando decía que solo era feliz cuando llovía. Claro, porque ella nunca se tuvo que montar en un bus de Sabana Cementerio en Hora Pico. Pfff. Eso no hace feliz a nadie. Primero porque tuve la grandiosa idea de no revisar la sombrilla del año pasado a ver si todavía le podía sacar el jugo. Digo, las varillas torcidas no es tanto el problema, sino que la tela estaba ya lullida y medio aguacero a fin de cuentas terminó en mi cabeza. Hoy que me había lavado el pelo!! En fin, nota mental: pasar a donde el chino a comprar somblillita de mil colones.

Segundo. Hacer fila en estas paradas, que literalmente son de a paradas. 20 metros de enfermedad, caras largas, pollo frito y patas mojadas. Ojalá tuviera carro. Bueno. Es que igual no podría ni pagar la gasolina. Y menos una moto! Ja! Llegan tantos accidentados en moto, que mejor le hago la cruz.

Al fin me pude subir en este perol viejo. Con razón el pasaje sigue siendo de los más baratos. Evidentemente, no pude conseguir campo “de a sentada”, me tocó acomodarme entre una bolsa de mercado y Dios sabe qué otro artefacto estaba rozándome la espalda baja. Aunque eso es una ventaja porque a fin de cuentas, en un frenazo, no voy a ir a dar a medio pasillo. Reboto entre los chayotes. Y además, sentada me corro el riesgo de que se me arrime alguno que otro objeto no deseado. Ewww!

Deberían dejar fumar en los buses. Hace el tiempo más corto y aleja un poco a los indeseados. La cuestión es que iba yo “feliz de la vida” guindando de la barra del bus cuando comienzo a sentir que el objeto de la espalda baja comienza a tener vida propia y empieza a “caminar” por todo lado. Empecé a tirar codazos disimulados a ver si entendían el mensaje, pero no. Me acordé de esos masajes “Manos Traviesas”, porque la verdad este tipo (o tipa) realmente hacía honor al nombre. Igual, la bolsa de chayotes no me dejaba voltearme para al culpable. Ah! Qué más da. El pobre o la pobre debía estar algo necesitada. Todos lo estamos a veces. La tocadera, debo admitir, estuvo divertida un buen rato en el trayecto. Hasta que llegamos a la parada de la Caja.

Esa estámpida de animales se bajó como alma que lleva el diablo. Y yo con ellos. Pasé a la farmacia de la esquina a saludar a Marcia y Anita, escampar y comprarme una Vitapirena para prevenir cualquier brote de mocos. Cuál fue mi sorpresa cuando veo mi bolso abierto, SIN mi billetera!! Argh!! Estúpido “tocador”!! Tras de que le presto mi cuerpo para que se sacie, este infeliz, me cobra!!!! Y la bruta soy yo, porque sabiendo lo invivible que puede ser la gente, no me pasó por la cabeza (creo que sentía rico y todo). Ahora tengo que ir a reponer la cédula, el carnet del Hospital y cancelar la tarjeta de crédito que a fin de cuentas nunca uso. Vale que nunca salgo con mucha plata, y me había guardado un billetillo en la media. Al menos Marcia me regaló la Vitapirena. Por qué mejor no me robó la sombrilla?

Ahora me da cólera cuando llueve!!!

“Soy una escandalosa”

Querida Enfermera Páncreas,

Le escribo esperando se encuentre usted bien de salud y todos los suyos. Lamentablemente mi situación no es agradable por lo que me remito a usted con la esperanza que sus sabios consejos me puedan guiar.

Mi problema es un poco complicado, he perdido ya muchos novios, que al principio parecen estar bien con mi condición pero, luego de unas semanas se aburren o asustan y me terminan dejando. Tambien me han echado ya de 5 apartamentos por quejas de los vecinos y de uno por que se hizo un corto circuito. Ya no sé qué hacer.

Resulta que no puedo tener un orgasmo a menos que haya mucho ruido: necesito encender la radio, televisores, alarmas y además que mi pareja cante mientras hacemos el amor. También he descompuesto la lavadora al propio para que haga ruido al encenderse y le puse un micrófono al motor de la refrigeradora.

Querida enfermera, por favor ayúdeme antes que tenga que contratar una cimarrona la próxima vez que vaya a un motel.

Atentamente,

La Escandalosa.

**********
Querida Escandalosa.

Definitivamente tu situación es bastante incomodita. Rayando en rídicula, podríamos decir.

Sin embargo, trataremos de darle solución, aunque personalmente creo que hay un factor traumático que probablemente requiera ayuda especializada (yo soy una simple enfermera mal pagada).

Querida amiguita, nadie nace aprendido, pero tampoco nadie vive fornicando (a menos que sea tu profesión). Mira que perder novios, amistades, hogar y sobre todo paz interior por unos cuantos segundos (¿o minutos? si hablamos de minutos, al rato y pruebo su táctica) de placer, no vale la pena. Conseguir apartamentos decentes en estos días, es bastante difícil.

Ahora bien. La queja general (aparte del corto circuito, por supuesto) ¿es por el escándalo que haces con los electrodomésticos, o por el alarido que pegas con el orgasmo? Por que si es por el primero, no hay nada mejor que un buen disco de heavy metal y unos audífonos para disfrutar del mejor escándalo que te podes imaginar sin poner en peligro los tímpanos de toda la comunidad.

Y si es la segunda, te aconsejo que vayas al mercado, te compres una jugosa manzana y te la sampes en la boca a la hora “tatá”. Nadie escuchará nada, y tendrás después un delicioso sabor en tus labios.

Aprovecha ese ímpetu destructor para comenzar una carrera de electrónica o cualquier cosa que tenga que ver con (des) componer aparatos eléctricos. Un corto circuito es bastante peligroso, pero no es cualquiera la que sabe poner micrófonos en refris o que sabe qué moverle a la lavadora para que se descomponga. Al rato y hasta un tallercito te llegás a poner. Ya ves que de cada desgracia, siempre sale algo positivo.

Te recomiendo un frasquito de pastillitas para dormir, para que por mientras se las regales a tus vecinos. Si no te las venden en la farmacia, avísame para pasarte una receta.

Desde el fondo de mi tracto digestivo, con amor,

La Enfermera Páncreas